O noso proxecto

viernes, 27 de marzo de 2015

LIDIA MEIJUEIRO RODRÍGUEZ

"Jugábamos a lo que había, saltábamos a la comba, a la barra, al pilla, a las casitas… No había otra cosa"


Lidia y su marido Ernesto (a la derecha) en una boda en el año 1969


Lidia, viuda y madre de dos hijos,  es una mujer de ya 80 años que como muchas otras madres en su época  se vio obligada a dejar su trabajo para criar a sus hijos. Trabajadora como la que más, y sobretodo, muy buena madre y abuela.
En esta entrevista habla sobre su infancia, familia, trabajo… Su vida.


P. ¿Cuándo y dónde nació?
R. Nací el 30 de noviembre de 1937, durante la guerra, en la casa de mis padres en Santa María de Sacos (Pontevedra), donde ahora vive mi hermana Luisa. Tuve cinco hermanos.



P. ¿A qué jugában cuando érais pequeños?
R. Jugábamos a lo que había, saltábamos a la comba, a la barra, al pilla, a las casitas… No había otra cosa.



P. ¿Tenía algún juguete?
R. Sí, dos que me había hecho mi tío José. Eran un muñeco y una muñeca de palo, la muñeca se llamaba Mariana y el muñeco Panchito, estaban muy bien hechos. También nos hacíamos otros nosotros con una patata de cabeza y un saco de cuerpo. Como a mí me gustaba coser desde pequeña los hacía.


P. ¿Fue al colegio? ¿Dónde estaba?
R. Sí, estaba en la aldea de al lado, en Dorna.

P. ¿Quienes iban?
R. Íbamos todos los niños de la aldea caminando, cuatro veces al día íbamos y veníamos todos juntos.

P. ¿Qué asignaturas estudiaban?
R. Geometría, aritmética, geografía, historia sagrada y también íbamos a catecismo los sábados.

P. ¿Hasta qué edad estudió?
R. Empecé con 8 y hasta los 13 años, casi 14. En cuanto nació Clarita (una de sus hermanas), ya lo dejé.

P. ¿Y qué hiciste al dejar el colegio?
R. Con 16 años fui a aprender a coser y me dediqué a ello, a ser costurera.

P. ¿Dónde trabajaba?
R. En aquellos tiempos íbamos a la casa de la gente y cosíamos allí lo que nos pidiesen. Estábamos un día o igual una semana, depende. Ahora ya no se hacen los trabajos de antes.

P. ¿Qué cosía?
R. Pues depende, camisas a montones, hay vecinos a los que les hice más de diez; también colchones, que era lo que más tardaba, tenías que pasarte un día entero cosiendo, hasta comer allí; remendar sábanas; trajes de novia, una falda y una chaqueta, se lo hice a muchas de mis amigas.

P. ¿Y hasta qué edad trabajó de costurera?
R. Hasta que nació mi hijo Alfonso, luego los crié.

P. Entonces nunca se dedicó al campo, ¿verdad?
R. No mucho, no fui tanto como mis hermanas.

 P. ¿E iba a muchas romerías, fiestas?
R. Sí, íbamos a las de aquí y a las de Dorna, eran las fiestas que había, los bailes. Llevaban a un acordeonista y un saxofonista y bailábamos. 

P. ¿Nunca emigró o lo hizo alguien de tu familia?
R. Yo nunca, pero sí que emigró mi hermana Luisa a Alemania y mi padre y mi hermano José a Brasil. Mi hermano José al volver de Brasil también fue a Alemania y por desgracia, mi padre, volvió enfermo y al poco tiempo murió. Creo que también había muerto en Brasil un hermamo de mi padre, pero no teníamos mucha relación.

P. ¿Y a qué edad se casó?
R. A los 22 años. Antes era normal casarse tan joven. Mi mejor amiga se casó a los 16 y otra a los 18.



Lidia (la única mujer de la foto) y mi abuelo (a su lado de pie) con parte de su familia.


P. ¿A qué edad tuvo a su primer hijo, Alfonso?
R. A los 23, y a tu madre, Carmen, con 27 años. Alguna gente tenía hasta ocho hijos, así que hasta fui rara por solo tener dos.


P. ¿Vivió toda su vida en la misma casa?
R. No, cuando era pequeña con mi madre en su casa, mi padre estaba emigrando, y al casarme me mudé para esta casa, que era de los padres de Ernesto, mi marido. Cuando tu madre tenía dos años nos mudamos para Pontevedra, al piso donde ahora vivís, y al jubilarse tu abuelo volvimos para esta casa. En la aldea estábamos más tranquilos.



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